Sábado, 9 diciembre 2006

Una anécdota

Posted in Yo a 16:40 por sergio

Da igual que día fuera, lo único importante es que era otro día más; ni gris, ni aburrido, pero que daba la sensación de haber sucedido antes, como si un demiurgo se hubiera quedado sin ideas y estuviera usando papel de calco para ahorrarse trabajo. Es comprensible entonces que yo decidiera no dedicar ni un ápice de mis energías ni mi tiempo a prestar atención a nada de lo que me rodeaba. De un modo o de otro, me encontraba caminando. Tampoco es importante hacia dónde me dirigía, aunque si lo hubiera sido no podría recordarlo.

Cuando me di cuenta, estaba buscando el monedero en el bolsillo. Tardé unos segundos en darme cuenta de lo que había sucedido: absorto en mis pensamientos (o en la ausencia de ellos), me había parado a contemplar el escaparate de una pastelería, hacía escasamente un minuto. Y recordé por qué había entrado: el motivo estaba ahora en la mano de la pastelera, y una gran ansiedad me invadió al momento. No había nada más en el universo que aquel pequeño pastel y yo. Cuando lo tomé en mis manos, lo examiné durante un momento. Me preguntaba qué sería aquello que me había atraído tan poderosamente. No parecía tan suculento, pero sin embargo tenía una gran curiosidad por probarlo.

Lentamente, lo acerqué a mi boca, y lo palpé suavemente con los labios. Di un pequeño mordisco, y podía notar con todos los sentidos como una a una, todas las capas de hojaldre se iban rompiendo delicadamente entre mis dientes. Abrí los ojos, y di otro pequeño mordisco. Esta vez, el dulce sabor de la crema y el regusto ácido de las bayas se mezclaron en mi boca, en una increíble sensación de placer. El sonido de las campanillas de la puerta me despertó de mi ensueño, y salí precipitadamente, empujando sin darme cuenta al cliente que entraba.

Seguí caminando, disfrutando con fruición de mi hallazgo. Era un mundo nuevo abriéndose ante mí. Pensaba en todas las posibilidades que esto tendría ahora; apenas podía contener el gozo.

Cuando me había comido más o menos la mitad, fue cuando me percaté de que aquel hombre me estaba mirando. No recuerdo nada de él, porque no había nada que recordar. Eran un rostro tan vulgar, una talla tan vulgar y una ropa tan vulgar, que (aún teniendo ahora la sensación de haber perdido por completo la cordura) sólo puedo pensar que en realidad nunca tuvo ni cara, ni cuerpo, ni vestiduras. Creo que sólo tenía ojos. Unos ojos que me miraban fijamente, inexpresivos, que aunque se dirigían hacia mí parecían estar observando algo que sucedía infinitamente lejos.

Me senté entonces en un banco, y no me sorprendí en absoluto cuando él se sentó a mi lado.

¿Quién eres? – le pregunté.

Solo se encogió de hombros. Sin saber muy bien que hacer, le miré, y miré de nuevo el trozo de pastel que quedaba. Tendí la mano, y se lo ofrecí. Sin pronunciar palabra, y sin levantar su vista de mí, lo cogió y lo arrojó a una papelera que había a su lado. Lo hizo muy despacio, y yo se lo podría haber impedido sin esfuerzo. Sin embargo me quedé mirando. Tardé unos segundos en reaccionar.

¿Por qué? – dije, más impotente que enojado. – ¿Por qué lo has hecho?

De nuevo se encogió de hombros. Se levantó, y se alejó dando grandes zancadas. Cuando desapareció de mi vista, me acerqué a la papelera a buscar el trozo de pastel, pero me detuve, dándome cuenta de lo absurdo de mis intenciones. Ya no quería seguir comiendo, el pastel estaba ahora manchado. Quizás podría limpiarlo un poco, pero el recuerdo de dónde había estado haría que cada bocado se tornara horriblemente desagradable.

Miré apesadumbrado hacia la calle por donde el hombre había desaparecido, y meneé la cabeza.

– Qué forma tan estúpida de desperdiciar la comida. – pensé, mientras me limpiaba las manos.

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Viernes, 8 diciembre 2006

Mi primer póster

Posted in Yo a 11:24 por sergio

Salgo en 10 minutos para un seminario de estudiantes de Química y Física teóricas, donde tenemos que presentar lo que estamos investigando. Yo tengo que llevar un póster, donde explico qué es lo que estamos haciendo y los resultados que tenemos.

Por el momento el proyecto se encuentra en una etapa muy preliminar, así que poco puedo enseñar. Para haceros a la idea, en general los pósters son tamaño A0 ó A1, y el mío es un A3 (y encima en blanco y negro, que lo he tenido que hacer ampliando con la fotocopiadora… Qué cutre).

En fin, que estoy contento. Por fin puedo enseñar algún resultado. Además, mientras lo hacía y leía artículos de otra gente me han dado un montón de nuevas ideas.

Como veis escribo poco: he estado un poquito liado, ayer tuve el examen de Organometálicos (reloaded) y tenía que acabar el poster. Ahora solo me queda rematar un programa para IESS, y si acaso estudiar para el examen (ya la tengo aprobada, así que falta falta no me hace).

Un abrazo muy fuerte, y gracias por seguir ahí. Dentro de poquito nos vemos 🙂

Viernes, 1 diciembre 2006

¡Libre!

Posted in Batallitas, Yo a 15:44 por sergio

Acabo de llegar de la presentación que me tocaba hacer para RQC: “Inclusion of relativistic effects in extremely accurate theoretical thermochemical methods”. No ha salido nada mal, teniendo en cuenta que lo he medio preparado en mi viaje a Laponia, y desde el miércoles hasta hoy, y hoy los primeros síntomas de lo que parece ser gripe han empezado a atacar, incluida una poquita de fiebre de nunca viene mal.

En fin, este fin de semana intuyo que lo pasaré en cama (en la mía, quiero decir), así que aprovecharé para actualizar lo del viaje a Laponia, que ha merecido mucho, mucho, mucho la pena, y contestar a vuestros comentarios, majetes 🙂

Domingo, 19 noviembre 2006

Nuestra pocilga, perdón, nuestro piso de estudiantes varones y solteros

Posted in Finlandia y los finlandeses, Yo a 23:39 por sergio

Llevo ya más de dos meses y medio aquí, y todavía no he escrito acerca de este maravilloso sitio en el que vivo. Tengo aparcado desde hace cosa de dos meses un borrador que titulé “Donde vivo que no es mi casa”. Poco más de dos líneas, escritas en pleno cabreo por la pocilga en la que me había tocado vivir.

En fin, que ahora sin más, “cabalgo la ola”. Me cabreo sólo si tengo que fregar una sartén para poder cocinar, pero poco más. Al olor y a ir andando por encima de la mierda se acostumbra uno. Además, con lo liado, vago y despistado que he estado últimamente, mi habitación no se caracteriza por su exquisitez, precisamente. A pesar de todo, intento seguir siendo un ser civilizado, que a la postre significa mantener la cordura… Cuando me toca fregar mis cosas, friego alguna cosilla más; si veo un bolsa de basura antes de salir, aprovecho y la tiro… Así es la puta vida, nadie va a dar un duro por tí. Y si dejo de comportarme como soy, habrán ganado la batalla y habrán conseguido hundirme.

Pero voy a lo que voy, que en seguida se me va el panchito.

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Sé bienvenido a nuestra humilde y pestilente morada, siéntete como en tu propia casa. Sí, vivimos en el piso de arriba del todo. Puedes subir.
El salón

No, no hace falta que te quites los zapatos. Sí, sí, tienes razón, es la costumbre en Finlandia, pero en nuestra casa no te lo recomiendo. En mi habitación preferiría que te descalzases, pero en el salón no es necesario. Lamento el desorden, pero como ya he dicho, poco puedo hacer. Además, somos otro más en casa; Sarah, la novia de Johannes, está de visita [Nota del Bloguero: Sarah se marchó hace unos días, las fotos son del 6 de noviembre], como podrás ver por los zapatos. La cocina está a tu derecha.

La cocina

Vaya, hoy está sorprendentemente limpia y ordenada. Con esto me refiero a que no hay tres bolsas de basura a rebosar, se distingue el suelo y las pilas de cacharros no llegan al techo. Has tenido suerte. Ten cuidado con el grifo si vas a coger agua caliente, no le des al tope. Aquí en Finlandia sí que tienen agua caliente… Ya, lo de no tener campana extractora es mal asunto, solo tenemos el extractorcillo ese minúsculo. Y de momento se pueden abrir las ventanas para ventilar, pero no me quiero imaginar lo que pasará cuando estemos a 20 bajo cero. En fin, ven, que te enseño el cuarto de baño.

Cuarto de baño

Jajaja, no, no estamos en un campo de concentración. Te sorprendería ver que la mayor parte de las duchas en Finlandia son así. De hecho, en los pisos pequeños para una sola persona, el cuarto de baño suele ser una cuarta parte… Es imposible no empapar el lavabo, la taza del váter, armarios y demás. ¿Que qué hace el suavizante de la ropa en el espejo? Mira, ni lo quieras saber… Es lo que usó Johannes el otro día para fregar el suelo. Sí, en serio, no es retrasado mental ni nada por el estilo… De hecho es un chaval muy inteligente, y muy espabilado, además de ser muy majo. Pero qué sé yo, parece que la naturaleza no le ha dotado para los trabajos domésticos. Sí, yo también me esperaba que su novia le espabilara un poco; ya sabes, las chicas suelen ser mucho más apañadas. Pero es otro desastre como él… En fin. Vamos a mi habitación.

Mi habitación 1

Te quejarás, sabiendo como soy, está bastante ordenada. Algo modestito, pero la verdad es que estoy a gusto. Intento hacerlo mi propio sitio. Lo de los altavoces fue una idea genial, el sonido es muy bueno. Lástima de tener el ordenador estropeado (aunque hoy sorprendentemente está funcionando muy bien)… Se los he dejado a Martin, que de momento hará mejor uso de ellos. Mola el dibujo del gato, ¿no crees?

Mi habitación 3

Mi cama, un poco desastrosa. Sí, ¿qué pasa? La lámpara está puesta en un palo de escoba. Soy pobre, así que la imaginación al poder. ¿Los cojines? No, no los compré yo, me los dejó el gran Íñigo de su Erasmus del año pasado. Igual que la alfombra. Los cuatro colores del parchís. No sé, le dan gracia, y para tirarte encima de ellos a ver una peli están bien. No sé, pero la habitación me gusta. Es bastante grande para lo que necesito, que es lo más importante. Además prefiero esto que vivir en una residencia de estudiantes… Prefiero asomarme por la ventana y ver a los críos jugando en la guardería que despertarme rodeado de botellas vacías y gente resacosa.

Patio

¿Bonita la nieve, eh?

Pues este es nuestro piso… No es gran cosa, pero aquí, queramos o no, es donde nos va a tocar vivir durante unos 6 meses más. Y ya sabes que mis puertas están abiertas. Cuando quieras volver, ya sabes dónde estoy. Gracias por tu visita, nos vemos pronto.

Viernes, 10 noviembre 2006

Informando al alto mando

Posted in Batallitas, Yo a 17:26 por sergio

Llevo sin colgar nada un montón de tiempo… Mi portátil (el disco duro) parece haber muerto definitivamente, así que no tengo internet en casa (excepto la del bañador :P). El ordenador del laboratorio es un AMD a 64 bits con Linux, lo que significa que cosas como el Skype o simplemente las aplicaciones Flash se jodieron. También he estado vago, pero no le vamos a dar más vueltas.

Por aquí las cosas siguen bien. En el laboratorio sigo currando bastante, igual que lo de estudiar y echarle horas a las distintas asignaturas. Los resultados podían ser mejores, pero me conformo. Al final he conseguido que me paguen algún dinerico en el laboratorio, por eso esta -infructuosa- mañana me la he pasado de papeleos, y el lunes tocará repetir.

Mañana me voy a Estonia otra vez, esta vez a pasar día y medio. Mi idea es principalmente aprovechar para comprar  ropa de abrigo y botas. De todas formas tiene pinta de ser divertido, vamos a ser unos cuantos. A ver qué tal.

Al final me estoy animando, y creo que antes de volverme a España voy a dirigir una partida de sLAng a algunos colegas. Al menos dos de ellos no han jugado nunca al rol, y puede ser muy divertido.

En fin, que aquí sigo, aunque un poco incomunicado…

Miércoles, 4 octubre 2006

Argumentando mis lloriqueos

Posted in Un poquito de ciencia, Yo a 0:35 por sergio

Mis amigos (entiéndase a los de mi grupo de amigotes) y ciertos compañeros de facultad me achacan habitualmente el calificativo de “llorón”, “quejica”, “agonías”, amén de otros epítetos, intentando resaltar mi tendencia a exagerar lo adverso de las cosas que me suceden. Y razón no les falta. Muchas veces me sorprendo a mí mismo lamentándome de insignificancias, hablando como si viera los proverbiales castillos cuando soy consciente de que no son más que granos de arena.

En esta ocasión, sin embargo, tengo todo el peso de la razón de mi lado para quejarme. De vicio, es cierto, pero al menos esta vez me quejo con razón.

Hoy he estado revisando mi plan de estudios. En principio, había venido a hacer 60 créditos. De momento, ya tengo calculado que voy a hacer entre 67-69, y es probable que si en primavera sale algún curso interesante haga más. Las principales culpables de tal sobredosis son la ya mentada “Relativistic Quantum Chemistry” e “Introduction to Electronic Structure Simulation”. 8 créditos cada una, es decir, un montón.

Sobre RQC, bueno, las cosas podrían ir mejor. Los contenidos, a mi parecer, son terroríficamente abstractos, y el aparato matemático es bastante complejo. Y por lo que parece, esto no ha hecho más que empezar a complicarse. De forma muy somera, al tener en cuenta la teoría de la relatividad especial en cualquier sistema físico se deben modificar las ecuaciones de forma que el tiempo sea otra coordenada más (tendríamos entonces 4 coordenadas), y se debe cumplir que todas ellas se comporten de la misma forma bajo cualquier ley física. Esto conduce a la archiconocida ecuación de Einstein, E=mc^2. Si no lo entendéis, os aguantáis que a mí tampoco me queda muy claro. La QCR consistiría en aplicar esto a las ecuaciones de la mecánica cuántica. La más conocida de las ecuaciones de la QCR es la ecuación de Dirac, que básicamente es la versión relativista de la ecuación de Schrödinger. Para los profanos (si todavía siguen leyendo), la ecuación de Schrödinger es uno de los pilares de la Mecánica Cuántica. Resolver la ecuación de Schrödinger supone conocer todo lo “conocible” sobre un sistema (un electrón, un átomo, un elefante en bicicleta). Por desgracia, sólo algunos sistemas muy simples tienen soluciones analíticas (exactas), y hay que recurrir a aproximaciones (por no hablar de la descomunal cantidad de cálculos que es necesaria hacer). Pues imaginad si encima nos ponemos a tocar los fotones y ponemos condiciones que hacen que estas ecuaciones se compliquen mucho más…

La RQC, en la mayor parte de los casos en los que un químico normal tiene que trabajar no influye excesivamente. Si alguna vez habéis oído hablar de “efectos relativistas”, sucede lo mismo. Una persona normal jamás se topará con la relatividad. Por ejemplo, si un cuerpo se mueve a velocidades muy elevadas, su masa aumenta; si alcanzase la velocidad de la luz, su masa se haría infinita. O la paradoja de los gemelos. De momento, difícil alcanzar esas velocidades. Y los que sois de Madrid menos, con tanto tráfico y tanta obra… Los sistemas químicos afectados por estos efectos son los que contienen núcleos pesados, por ejemplo el oro. No me enrollo más y os dejo una pequeña y encantadora anécdota: mi primer fin de semana aquí fue jornada de puertas abiertas en la Universidad. El catedrático nos contó que una niña de unos cinco años le preguntó: “¿Por qué el oro es amarillo?”. El contestó (con su tono paternal y sereno, estoy seguro): “Bueno… El oro tiene dentro unas cositas muy pequeñas, que se llaman electrones, que están dando vueltas muy rápido… Y por eso el oro es amarillo”. La niña supongo que sólo pudo musitar un “Ah” y cerró la boca el resto del día.

Al final me he alargado más de la cuenta. A lo mejor otro día cuento algo sobre ISES, que está interesante. Como último y demoledor argumento, decir que en ambos cursos la mayor parte de los estudiantes son de doctorado, y que ISES es de Física.

Domingo, 17 septiembre 2006

De subidas y bajadas, y conciertos y desconciertos

Posted in Batallitas, Finlandia y los finlandeses, Yo a 2:45 por sergio

Me está costando empezar a escribir esto… Para no darle más vueltas, seguiré por donde lo dejé, el miércoles, la fiesta de Ying-Chan.

Después de escribir el artículo me fui a la facultad, a mi primer curso: Química Cuántica Relativista. Así, a pelo. Yo era el más joven, y con diferencia, el menos preparado. Al menos, casi todos los que estábamos éramos del laboratorio, todo muy familiar. El primer día ya empezamoscon bastante caña para lo que estoy acostumbrado, y después de todo el verano sin hacer ni el huevo, me sentó como un jarro de agua fría. En fin, conceptos bastante abstractos y difíciles de asimilar, así que más trabajo para casa.

Por la tarde fue la fiesta: Cong, Patryk y yo nos fuimos con Ying-Chan en cuanto terminó el curso para preparar cosas. Ying-Chan estaba bastante histérica, y nos tuvo corriendo arriba y abajo. A mí me tuvo corriendo detrás de ella con las cestas por el supermercado… La banda sonora de El show de Benny Hill habría estado apropiada en ese momento. En casa preparé mayonesa, pero quedó bastante fuerte de sabor, y el color un poco raro porque era vinagre balsámico de este oscuro… Adivino que no le gustó demasiado, porque no vi la mayonesa el resto de la cena.

Vinieron todos los miembros del laboratorio, o al menos un montón de ellos. Conocí un poco mejor a más gente, y en principio la gente parece encantadora. Me lo pasé genial jugando con la hija de una pareja de franceses, que tiene tres añitos y es un cielo. Hasta me pidió que le hiciera una coleta. Qué cosa más linda.

Al final sólo quedamos los más jóvenes, para variar. En ese momento yo no me encontraba muy bien… Supongo que sería una mezcla entre el cuerpo de jota que me dejó el día anterior, todo lo que había comido en la cena (en mi descargo debo decir que aún no había probado bocado ese día), y el snus que me dio un colega. Aunque las transformaciones de Lorentz supongo que también tendrían algo que ver.

El jueves, nada notable… Excepto que por la mañana empecé a encontrarme francamente MAL. Anímicamente, no sé si decir por suerte. No es que ahora hayan cambiado las cosas. Básicamente, se supone que para el proyecto tengo que tener una serie de conocimientos de los cuales carezco. No hay ningún curso en inglés que me valga, así que me lo tengo que preparar yo todo por mi cuenta. Hasta ahora, he tenido siempre objetivos claros. Ahora tengo objetivos muy generales, o abstractos: “Aprender Linux”, “Aprender a hacer cálculos de moléculas”, “Hacer un proyecto”, etc. Y no veía que nada mejorase, nada. Lo único útil que me veía haciendo en el laboratorio era descargar música, no jodas. Y encima, verse rodeado de auténticas máquinas te hace sentir más pringado, si cabe.

Por la tarde me fui a tomar unas cervezas con Adri, y luego fuimos a la fiesta de los novatos de Química. Fuimos Martin, Bernhard (otro austriaco), Joonas, y dos amigos suyos, Elinna (creo que se escribe así) y Lauri, el prototipo de colgado. Pasamos un buen rato ante su despliegue de español, con frases tan memorables como “Putita patata” o “Bonitas tangas”. Todo un espectáculo. La fiesta, en principio normalita. Hubo un momento más que memorable… A los novatos los iban sacando por equipos a hacer gilipolleces diversas. A unos cuantos, les dijeron que tenían que hacer una cadena con su ropa. Y no creáis que tardaron en quedarse en paños menores, no se lo pensaron dos veces. Y atención: uno de ellos se quedó en bolas. Tan feliz. El tío incluso posaba para las fotos y todo. Se les va, a estos finlandeses.

El viernes por la mañana continuó el curso de QCR, y en principio la cosa iba bien… Hasta que dejó de ir. Me perdí por completo, y empecé a darle vueltas a la cabeza, igual que el jueves, pero peor. Me sentía completamente imbécil, fuera de mi sitio, sin saber qué coño pintaba allí, mirando a una pizarra que se iba llenando de símbolos que no comprendía. Las cosas que ya había entendido las dejaba de entender. Teniendo en cuenta que además tenía bastante sueño, la situación se hizo bastante insoportable, y me estaba sintiendo muy angustiado. La cosa no terminó ahí, porque justo después de la clase, nos fuimos a un seminario sobre nanotubos, que estaba muy interesante, pero yo me moría de sueño, así que entre no dormirme e intentar enterarme de algo, pasé una horita cojonuda. De vuelta al laboratorio, al menos pude descargar mi histeria, y mis compañeros me apoyaron un montón, y me ofrecieron toda la ayuda que necesitase. Me tranquilizaron bastante, y necesitaba algo de eso.

Por la noche fui con Adri, Sara y Jessica (dos estudiantes vascas de Historia) a ver un concierto de Värtinnä, un grupo de folk finés. Yo había oído muy poquito, pero Adri (para variar :P) se los conoce muy bien, y le encantan. Yo me lo pasé genial. La música es muy buena, es algo distinto y nuevo de oir. Las voces son espectaculares, y a nivel instrumental son geniales. Os los recomiendo 🙂 La sala además estaba muy bien, el precio era más que decente, y de nuevo (esto ya es mosqueante) había poca gente. Para los estándares que yo conozco, quiero decir. Por supuesto, teníamos a los borrachos de primera fila, que entre otras cosas, se dedicaron a intentar bailar con todas las mozas a su alcance, romper un vaso en el escenario y caerse al suelo repetidas veces. Si en algún momento pensábais que en este sitio no los habría, os equivocábais.

Hoy he dormido hasta tarde, he lavado la ropa, he perdido mucho el tiempo y  al final me he puesto a estudiar, desde cero, Química Cuántica. Y desde cero es desde cero, me refiero al álgebra de matrices. La verdad es que aunque no es totalmente necesario, es un buen ejercicio de calentamiento mental, para que las neuronas empiecen a conectar adecuadamente. Por otro lado, este tipo de cosas no las he visto como debería en la universidad (tan triste como no haber visto la notación de Dirac…), así que creo que será una buena idea. También he preparado otra tortilla de patatas (qué pesao soy), porque me sobraron del otro día, y mañana nos vamos de excursión a un parque natural. Ale, me voy a la cama.

Domingo, 10 septiembre 2006

Lejos de casa…

Posted in Excreción mental, Yo a 14:09 por sergio

Según el Google Earth, estoy a 2957,83 km de mi casa. Se hace tan raro… Qué bien hice en traerme fotos.

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