Miércoles, 4 octubre 2006

Argumentando mis lloriqueos

Posted in Un poquito de ciencia, Yo a 0:35 por sergio

Mis amigos (entiéndase a los de mi grupo de amigotes) y ciertos compañeros de facultad me achacan habitualmente el calificativo de “llorón”, “quejica”, “agonías”, amén de otros epítetos, intentando resaltar mi tendencia a exagerar lo adverso de las cosas que me suceden. Y razón no les falta. Muchas veces me sorprendo a mí mismo lamentándome de insignificancias, hablando como si viera los proverbiales castillos cuando soy consciente de que no son más que granos de arena.

En esta ocasión, sin embargo, tengo todo el peso de la razón de mi lado para quejarme. De vicio, es cierto, pero al menos esta vez me quejo con razón.

Hoy he estado revisando mi plan de estudios. En principio, había venido a hacer 60 créditos. De momento, ya tengo calculado que voy a hacer entre 67-69, y es probable que si en primavera sale algún curso interesante haga más. Las principales culpables de tal sobredosis son la ya mentada “Relativistic Quantum Chemistry” e “Introduction to Electronic Structure Simulation”. 8 créditos cada una, es decir, un montón.

Sobre RQC, bueno, las cosas podrían ir mejor. Los contenidos, a mi parecer, son terroríficamente abstractos, y el aparato matemático es bastante complejo. Y por lo que parece, esto no ha hecho más que empezar a complicarse. De forma muy somera, al tener en cuenta la teoría de la relatividad especial en cualquier sistema físico se deben modificar las ecuaciones de forma que el tiempo sea otra coordenada más (tendríamos entonces 4 coordenadas), y se debe cumplir que todas ellas se comporten de la misma forma bajo cualquier ley física. Esto conduce a la archiconocida ecuación de Einstein, E=mc^2. Si no lo entendéis, os aguantáis que a mí tampoco me queda muy claro. La QCR consistiría en aplicar esto a las ecuaciones de la mecánica cuántica. La más conocida de las ecuaciones de la QCR es la ecuación de Dirac, que básicamente es la versión relativista de la ecuación de Schrödinger. Para los profanos (si todavía siguen leyendo), la ecuación de Schrödinger es uno de los pilares de la Mecánica Cuántica. Resolver la ecuación de Schrödinger supone conocer todo lo “conocible” sobre un sistema (un electrón, un átomo, un elefante en bicicleta). Por desgracia, sólo algunos sistemas muy simples tienen soluciones analíticas (exactas), y hay que recurrir a aproximaciones (por no hablar de la descomunal cantidad de cálculos que es necesaria hacer). Pues imaginad si encima nos ponemos a tocar los fotones y ponemos condiciones que hacen que estas ecuaciones se compliquen mucho más…

La RQC, en la mayor parte de los casos en los que un químico normal tiene que trabajar no influye excesivamente. Si alguna vez habéis oído hablar de “efectos relativistas”, sucede lo mismo. Una persona normal jamás se topará con la relatividad. Por ejemplo, si un cuerpo se mueve a velocidades muy elevadas, su masa aumenta; si alcanzase la velocidad de la luz, su masa se haría infinita. O la paradoja de los gemelos. De momento, difícil alcanzar esas velocidades. Y los que sois de Madrid menos, con tanto tráfico y tanta obra… Los sistemas químicos afectados por estos efectos son los que contienen núcleos pesados, por ejemplo el oro. No me enrollo más y os dejo una pequeña y encantadora anécdota: mi primer fin de semana aquí fue jornada de puertas abiertas en la Universidad. El catedrático nos contó que una niña de unos cinco años le preguntó: “¿Por qué el oro es amarillo?”. El contestó (con su tono paternal y sereno, estoy seguro): “Bueno… El oro tiene dentro unas cositas muy pequeñas, que se llaman electrones, que están dando vueltas muy rápido… Y por eso el oro es amarillo”. La niña supongo que sólo pudo musitar un “Ah” y cerró la boca el resto del día.

Al final me he alargado más de la cuenta. A lo mejor otro día cuento algo sobre ISES, que está interesante. Como último y demoledor argumento, decir que en ambos cursos la mayor parte de los estudiantes son de doctorado, y que ISES es de Física.