Viernes, 9 febrero 2007

La más perfecta de las amantes

Posted in Relatos y ficciones a 2:21 por sergio

Poderte amar por unas horas, sólo eso hace que todo el sufrimiento de no poder verte en días, o quizás semanas o meses, merezca la pena. Y sé que no existe otra forma, que nada más así puedo tenerte. ¿Por qué debo lamentarme entonces? ¿Por qué pensar que este hundimiento, físico y mental, al que la pasión por tí me arrastra, no es deseable? ¿Qué significan la salud, el bienestar, la felicidad, a cambio de un instante de éxtasis divino? Mil veces volvería atrás y mil veces volvería a probar el néctar sagrado de tu piel y de tus labios, aún sabiendo el eterno castigo al que ahora estoy condenado.

Salgo en tu busca cada noche, aunque casi siempre en vano. Apuro una copa tras otra, nunca lo suficientemente rápido. Cuando todo a mi alrededor se difumina y casi pierdo la consciencia de mí mismo, tú apareces, y entonces, en mitad de la embriaguez, la vida vuelve a cobrar sentido. Todo escapa en ese instante a mí control, y me veo más sumido, si cabe, a tu voluntad. Me dejo arrastrar por el huracán de miradas, besos, caricias, gemidos, mordiscos, susurros, hasta culminar en el más sublime de los orgasmos, y completamente exhausto e inerme, pierdo la consciencia.

Al despertar, no puedo evitar reprimir la sensación de disgusto, casi asco, al ver esos cuerpos imperfectos en mi cama, vulgares y ordinarios a tu lado. No sé por qué aún no me he acostumbrado, pues sé que eres demasiado perfecta para este mundo, que sólo te puedo tener conmigo cuando, a golpe de ron y ginebra, cincelo tu rostro y tu silueta sobre cualquier desconocida.