Domingo, 22 abril 2007

En el capítulo anterior…

Posted in Batallitas, Yo a 11:54 por sergio

En el capítulo anterior de El hombre más tonto del mundo en el país de los renos, dejábamos a nuestro estúpido, perdón, intrépido héroe con cara de circunstancias cuando los castillos en el aire (suponemos cementados con el resultado de las pajas mentales que se había hecho) se le desmoronaban. Nuestro héroe, con la mirada en el horizonte del incierto futuro de la búsqueda de una beca predoctoral, se dio la vuelta y se echó a dormir, dejando en manos de los hados su destino…

[Aquí iría la cabecera. La banda sonora… Pongamos que podría ser la de Doctor en Alaska]

Amanece un nuevo día en Finlandia. El cielo, igual que las expectativas de Loximann, el hombre más tonto del mundo, se va nublando. Mira por la ventana, y piensa que hay que hacer caso a Gloria Estefan, y que ahora por lo menos no va a tenerse que partir el cráneo para terminar el proyecto en menos de una semana (sólo en dos). Recoge sus cosas, y sube al laboratorio, a seguir con la tarea.

Al rato, baja a la sala de café. Perfecto, está justo quien hace falta.

– ¡Buenas y malas noticias! – exclama.

– ¿Cuáles son las buenas? – pregunta su supervisor.

– Ya no hay que darse tanta prisa con el proyecto. No voy a poder solicitar la beca… Y aunque pudiera, sucede una cosa: no sabían que quería trabajar con ellos – les detalla un poco más lo sucedido. El diámetro ocular de los oyentes aumenta a medida que avanza la historia.

– Ehm… Quizás hubiera sido una buena idea que les hubieras dicho ‘Quiero trabajar con vosotros’ – contesta el alemán, con una sarcástica sonrisa dibujándose en su cara, mientras sus ojos parecen decir ‘Pero qué tonto que eres, hijo, cómo nos lo pasamos contigo’.

– ¿Y qué vas a hacer? – responde el segundo de abordo del laboratorio, asistiendo atónito a la escena.

– En España no hay nada que hacer. Si no puedo solicitar la beca en este grupo… No la puedo solicitar con nadie.

“Bastante sospechoso sería que alguien me aceptara en menos de una semana…”, piensa.

– Así que supongo que tendré que buscar hueco en algún sitio fuera de España, no lo sé… Ya os preguntaré a ver si me podéis recomendar algo.

– Este… ¿Y habías considerado quedarte aquí?

[Zoom a los ojos como platos de Loximann. Pausa para la publicidad]

[Entrada de nuevo]

– Este… ¿Y habías considerado quedarte aquí?

Tras unos segundos de balbuceo, Loximann contesta:

– Ehm, bueno, con el gran jefe jubilándose en breve, y un buen puñado de estudiantes por aquí, no pensaba que eso fuera posible…

Sospechoso intercambio de miradas y sonrisas.

– ¿Cómo? ¿Tú? – pregunta a su actual supervisor.

– ¡No, no, no! Yo me voy en breve.

– Está por ejemplo Alemán número 2.

¡Alemán número 2! ¡Joven, brillante, simpático, culto, y amante del kalimotxo! Ni en sus mejores sueños podría haber imaginado un mejor supervisor.

– Claro, todavía habría que buscar financiación… Pero en principio eso no debería ser problema.

– Bien, pues tendré que meditarlo… Ya hablamos estos días.

– ¿Y las malas noticias?

– ¿Malas noticias? ¡Ah! Mppf… ¡Qué no me puedo ir a currar a España!

Sube a la oficina. Para durante un segundo. Y se pone a saltar como un poseso. ¡¡¡¡¡SSSSÍIIII!!!!! El Skype echa humo.

Y en el próximo capítulo:

– Bueno, hijo, es tu decisión. Si tú crees que es lo mejor, tú sabrás. Sería egoísta por nuestra parte pedirte que te quedaras.

[Corte]

– Joder tronco, me había preocupado cuando he visto una llamada tuya desde Finlandia. Me alegro de que sea algo bueno…

[Corte]

– Bueno, de momento no te puedo dar una contestación inmediata. De momento termina de escribir el proyecto. Todavía tienes que demostrar si eres espabilao o no.

[Corte]

– ¡Ueee! [Gritos guturales diversos afinados por varias jarras de cerveza] ¡Ya tenemos sitio pa acoplarnos en Vappu los próximos años!

[Corte]

– ¿¡Pero ya te has decidido!? ¡En un día!

– Bueno, es que ha sido como si un tipo me regalara un fajo de billetes de 500 euros, porque sí… Lo que he tardado en darme cuenta de que no había trampa ninguna.

[Corte]

– Por la financiación no te preocupe, que seguro que al final de algún lado saldrá. Si tú te quieres quedar, te quedas.

[Fundido a negro y fin]

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