Domingo, 24 septiembre 2006

Blitzbesuch in Tallinn

Posted in Batallitas a 23:05 por sergio

Es el momento de intentar, tanto como me permitan mis doloridos miembros, relatar la epopeya que supuso nuestra pequeña visita relámpago a la capital de Estonia, Tallin.

Supongo que lo único que sabréis de Tallin es que fue allí donde Rosa (qué arte y qué salero gasta mi niña, ele, y qué mal vocaliza), acompañada de otros ínclitos triunfitos, fue a perder, para variar, en este maravilloso escaparate de buen gusto y mejor música que es Eurovisión. Aparte de esto, lo único que sabía es que en Tallin la cerveza estaba más barata. Pues ale, vámonos a Tallin a pasar el día.

Para empezar en todo su esplendor mi relato, debo volver un poco atrás en el tiempo… El miércoles efectivamente tenía unas agujetas de campeonato; el jueves volví a ir al gimnasio, y luego además salimos por la noche. El viernes yo parecía un cadáver ambulante. Fue bastante problemático porque la clase de RQC la daba Patryk (primera vez que daba clase), que además me había dicho que la había preparado especialmente para que yo me enterase bien. No creo que cabecear durante la hora y media que duró fuera algo muy adecuado… El caso es que por la tarde volví a ir al gimnasio, y por la noche me fui a tomar unas cervezas. A eso de las 12’30, le escribo un mensaje a Martin para ver a qué hora había que salir de casa al día siguiente. A las 7’15 fue la respuesta. Casi me da algo.

Así que ayer empecé el día mal, con todo el cuerpo dolorido, con unas 5 horas de sueño (sin contar el que llevaba acumulado…) . Y la mañana siguió mal. Yendo al puerto nos perdimos un poco y nos dimos un paseo de 25 minutos bastante absurdo. Al fin llegamos al puerto. Al final íbamos cinco: Martin, Bernhard (otro químico austriaco majísimo), Simona (creo que se escribe así… Es otra austriaca, y por lo visto su nombre es común por allí…) e Ines (alemana, estudiante de medicina). Así que ya me podía ir preparando para una buena dosis de alemán.

El ferry es uno de estos enormes, con restaurantes, tiendas, e incluso una discoteca para desfasar desde la 10 de la mañana 😐 En el billete (34 euros ida y vuelta) incluía desayuno de buffet, así que aprovechamos para cargar las pilas, que nos hacía falta (teníamos unos caretos a esas horas de la mañana…). Luego nos fuimos a dar una vuelta por cubierta, y a dormir un poco debajo de unas escaleras.

Germanoparlantes a bordo

Finalmente llegamos a Tallin, y nos fuimos a dar una vuelta por el centro. El tiempo no podía ser mejor, hacía un solecito muy agradable (calor tampoco hacía), y no soplaba viento. Es una ciudad bastante agradable, merece la pena dar una vuelta por allí. Las calles no están demasiado bien cuidadas, aunque sí limpias. Hay edificios pintados de distintos colores, como en otras ciudades de Europa central y del Este. La ciudad es tranquila, no hay demasiados coches… A propósito de coches, cuando llegábamos a la Catedral de San Alejandro Nevski, del aparcamiento que había enfrente salieron un montón de Minis.

Lo primero destacable que vimos en Tallin fue la iglesia de San Olaf. No es un edificio bonito ni por fuera ni por dentro, pero cabe destacar su torre de 123 m, que en su día medía 159 m, que durante mucho tiempo supuso que fuera el edificio más alto del mundo. Las vistas desde arriba son dignas de ver, y merece la pena pegarse la matada a subir escaleras.

Vista de Tallin

El núcleo de la ciudad se encuentra en la cima de una colina, Toompea, donde se encuentran entre otros la catedral y el parlamento. No pudimos pararnos demasiado, porque (se me ha pasado decirlo antes) el ferry de vuelta salía a las 16’00, así que sólo teníamos 3 horas para ver la ciudad… Un bajón, sí. La catedral es una iglesia típicamente ortodoxa, recuerda mucho a Rusia. Es la primera vez que veo un templo de este tipo, y sorprende un poco la diferencia. En lugar de las catedrales góticas, con sus formas estilizadas y que parecen elevarse hasta el cielo, se trata de un edificio sólido y robusto, con grandes y rectísimas columnas, ventanales no muy grandes, y bastante parco en decoración y en detalles.

Catedral de San Alejandro Nevski

Por dentro es muy diferente a los templos católicos. No hay bancos, sino una zona más o menos amplia donde supongo que la gente hará sus rezos y sus movidas. La parte delantera (donde está normalmente el altar) tiene diversas… ¿cosas? en grabados de plata y oro. Lo más destacable era una especie de panel muy grande, con una puerta. A lo mejor salía humo de alrededor y se oía a Bertín Osborne decir “Esta noche, el señor pope se convierte en… ¡Nino Bravo!”, y sale un señor de esos que visten raro cantando “Libre”.

Tampoco vimos mucho más… Os pongo una foto de unas muñecas matryoshkas que vendían en una tienda de souvenirs, porque eran bastante curiosas.

Curiosas matrioskas...

A la vuelta Bernhard y yo perdimos de vista al resto, así que nos fuimos de vuelta al puerto y a comprar las cervezas. El principio del fin. Vendían las cervezas en cajas de 24 latas de tercio. Bernhard compró dos cajas. Yo seis, y un carrito. Es decir, 48 l de cerveza. Incluyendo el carrito, la cosa salió por unos 70 euros. Caro, pero en Finlandia habría costado al menos 150 euros. Así que merecía la pena.

Al salir de la tienda empezaron los problemas… Se cayeron las cajas nada más pasar el escalón. De camino al puerto (a unos 300 ó 400 m) se volvieron a caer. Al final atamos las cajas mejor, y a pesar de que pesaba un montón, pudimos llegar. En el barco nos encontramos al resto. Del viaje de vuelta, nada notable, excepto que la gente nos miraba raro (casi todo el mundo llevaba alcohol de vuelta, pero muy pocos eran tan animales como el menda).

A la salida, en Helsinki, veo que una varillas que servía para apoyar el carro se ha torcido. Paro, y me pego un hostiazo de órdago en el dedo gordo. Dolía bastante. Berhard intenta arreglarlo, y acabo rompiendo la goma y torciendo un par más de hierros. Imposible volver a recolocarlo, como mucho podía poner cuatro cajas, y el bueno de Martin me cogió dos. Pero los problemas seguían. Después de la “metamorfosis” experimentada por mi carro, surgió un nuevo problema: las ruedas estaban bloqueadas por las cajas, y no giraban. Tirar de ellas era un auténtico suplicio, porque ya no era un carro, sino un trineo. Y aún había que coger dos autobuses. Al final me acabé quitando el cinturón para usarlo de correa y tirar con más facilidad. Martin se iba descojonando de mí (no me extraña), al igual que medio Helsinki.

El caso es que con el cuerpo completamente destrozado cosiguemos llegar a casa y descargar nuestro trofeo:

64 l de cerveza

En agradecimiento a Martin, que me ayudó bastante, a pesar de ser un cabronazo y reírse a mi costa, preparé un par de contramuslos de pollo asado con cebolla y patatas, que estaban de lujo. Me fui a la cama completamente hecho polvo (ah, al final comprobé que efectivamente me había partido la uña del dedo gordo del pie), y he dormido 12 horas del tirón. Y para que os hagáis a la idea de la perrería que tengo encima, el artículo lo he empezado a escribir a eso de las 15’00.

Hasta la próxima 🙂

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10 comentarios »

  1. Cristi said,

    Me encanta la catedral esa si,… me ha molado. Te imagino haciendo el gilipollas con las cervezas… y simplemente me parto (jajaja), veo que sigues en tu línea (es broma). Acabo de leer tus últimos “artículos” y he visto que has tenido unos días cojo…nudos, supongo que es normal, y bueno lo mismo te sienta mal que muchos opinen que tú lo vas a sacar con la gorra… yo opino que lo vas a sacar por tu empeño y constancia (que aunque nos conocemos poco, nos conocemos)… así que ánimo y a por ello. Veo que andas un poco mejor ahora así que no digo nada más.
    De los exámenes…bueno, paso con Orgánica, una putadilla pero bueno estoy segura que el año que viene me licencio así que no me preocupa.
    Las clases las empezamos el jueves 28 así que prácticamente tenemos el curso encima. Aún no han empezado y ya sé que te vamos a echar de menos… quién me va a contar esas teorías (que no me interesan ni una mierda) de química cuántica… ay Losi… sabes que te quiero.
    Un besillo forte

  2. La otra generación said,

    ¡Que dura es la vida de estudiante! y si además se dedica al turismo y al contrabando, más.

  3. loximann said,

    Cristi: Sigue sorprendiéndome tu capacidad para meterte conmigo incluso a 3000 km de distancia 😀 Eres la caña, Maricristi, gracias por seguir aguantándome, y gracias por ser como eres. Siento lo de Orgánica… Pero como tú dices, no es nada que no te puedas sacar. Ya es el último empujón y nos dan el papelajo 🙂 Sobre “mis teorías”, espérate a que no empiece a dar la brasa por aquí 😛
    La otra generación: Durísima, ni se lo imagina usted. Que sepa que de contrabando nada, que todo era muy legal. Esperpéntico, desmedido y lamentable, probablemente, pero legal.

  4. Gonzalillo said,

    48L litros de cerveza!! 48l de cerveza!!! Pero tronco estas completamente ido de la pelota… Pero te equivocas la gente no se reiria de ti si no que se compadecería por tu problema con el alcohol.
    Si como comentabamos, que no te centras, con 48l de cerveza aun menos, asi que más te vale que no te las bebas que ya iré yo para como siempre sacarte del lio en el que te has metido y bebermelas por ti

  5. vichi said,

    claro, y luego el puto alcoholico soy yo, la gente pone etiquetas muy rapido, 48 L !!! te vas a poner hasta las tetas, las cuales con tanto gym van a desaparecer menos mal que tienes mucha cerveza para mantener un equilibrio con la barriga, que no te vamos a reconocer.

    bueno un saludo

  6. Un krfdo que pasaba por aquí said,

    Errrr… ¿48 litros de cerveza? ¡BRUTAL!

    Se te echa de menos por aquí. El otro día nos acordamos mucho de ti, fuimos a ver la exposición de Arte Fractal. Lo pasas bien, ¿no? ¿Exploras nuevas músicas? ¿Nuevos brebajes? ¿Nuevas personas? ¿Nuevos paisajes? Sí, según se lee, eso parece. ¡Lo que parece que no exploras mucho son los brazos de Morfeo!

    ¡Dalejj caña a los finlandeses!

  7. Noti said,

    me acuerdo cuando bajabamos al chino a comprar cerveza, sabes! ahí cerca, en el barrio, pero lo tuyo es mu fuerte. Mira que irte a otro pais para traerte cerveza (Si, eso, para traerte cerveza, por que lo de turismo en tres horas suena a excusa barata). que decir de la cantidad… espero que el 48 no se convierta ahora en tu numero de la suerte 🙂

  8. Covi said,

    ¿Qué pasa con el españolito que enviamos? Empiezo a leer este artículo (como tu lo llamas) y leo la palabra “gimnasio”, pero peor aún, leo que vas al gimnasio. Había oído noticias, pero esto ya me lo confirma. Menos mal que más abajo he leído la palabra cerveza, porque tenía un susto encima, que madre! No he leído todo, compréndeme, es demasiada información para tan poco tiempo (es que mi ordenador da muchos errores y no lo soporto, así que no lo uso y escucho lo que Cris me cuenta), pero por lo que sé todo te va bien, salvo que lo estás pasando un poquillo mal con algunas asignaturas por ahí. Sólo te diré que tú con calma, que todo viene en los libros y que tú en eso eres un as, o no te has sacado asignaturas que los profesores de aquí parecían contar en otro idioma desconocido… Pues eso, que ánimo y que a seguir. Citando al ilustrísimo seleccionador español: “a por ellos oé!” Ahora que hemos empezado las clases podré escribirte un poco más. Te diré que la orgánica mal, pero que este año es el último también te lo digo.
    Pues nada, que a pasarlo bien, que la vida es alegría y/o fantasía (es por poner algo que rime y sea un poco pastelillo). Hasta la próxima.

  9. loximann said,

    Gonzalillo: 48 l de cerveza no son para tanto. Ten en cuenta que no son para bebérmelas ya, que duren lo que quieran. Y al final acabas invitando a la gente, ya sabes. Como a los gorrones de tus amigos. Además pretendo vender un par de cajas… Por un “módico” precio, claro.
    vichi: Je, desde principio de verano llevo perdidos unos 7 kilos. A no ser que me afeite y me corte el pelo, de todas formas, me temo que se me reconocerá con facilidad.
    Un krfdo que pasaba por aquí: Lo primero, te sobra una o 😉 Lo segundo, gracias por acordaros. ¿Qué tal la exposición? ¿Moló? El día de la fiesta de despedida Benoît Mandelbrot dio una conferencia en Madrid, pero no pude ir… Respecto a los brazos de Morfeo, mejor que sea Trinity 😛
    Covi: Te veo guerrera 😛 Que sepas que desde principio de verano a estas fechas he perdido cerca de 7 kg, y todos los pantalones me quedan enormes. Te cuento que cumplí lo de usar la bici en Madrid después de Berlín, y calculo que hice unos 100-150 km en septiembre. La cerveza y el deporte no son incompatibles, como puedes ver 🙂 Sobre las asignaturas, os doy a todos infinitas gracias por los ánimos. Pero es que esto no os lo imagináis. No es por ser llantos, que lo soy… Ya escribiré un poco, para que os hagáis cargo de la situación. Un beso muy fuerte, niña.

  10. […] El caso es que hablando de esto y de aquello, cuento la batallita de las cervezas (juro que venía a cuento), y uno de los chicos me pregunta: […]


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