Sábado, 9 septiembre 2006

Recapitulando (parte 2)

Posted in Batallitas a 19:14 por sergio

Viendo que me estoy enrollando un huevo, voy a aprovechar para acelerar un poquito, mientras dejo a mis compañeros de piso lavando la ropa y me tomo una cervecita.

Creo que me quedé contando lo que hice el sábado… Pues vamos al domingo. Me quedé sobando hasta tarde, cuando el teléfono me despertó. Adri de nuevo 🙂 Iba con Pepe a un mercadillo, y pensó que me interesaría. Aparte de que no tenía nada mejor que hacer, era un buena idea ir a ver si encontraba algo decente, y cuanto antes empezase a hacerme con el centro de la ciudad, mejor.

[Pausa para irme de jarana… Sigo mañana]

Estamos a sábado, lo que significa que ayer no escribí nada… En fin, sigamos.

El sábado, en resumen, fuimos a un mercadillo donde me compré una cafetera y un espejo por 10 euros 😀 Grandes inversiones, ambas. Luego nos fuimos a comer a un indio, y la tarde la pasamos haciendo el jipi en casa de Moti y compañía. Estuvimos subiéndonos por los tejados del edificio donde vivían. Las vistas de Helsinki eran cojonudas. Luego estuvimos haciendo malabares en un parque y tal. Adri se viene a sobar a casa, porque aún no tiene llaves.
Dato importante: cuando vuelvo a casa, después de un rato pensando que estaba vacía, aparece una cabeza rubia por una puerta: Johannes, el informático alemán, hacía aparición en nuestra historia. Atentos a él 😉

Lunes: empieza el curso de orientación. Empiezan a contarnos movidas de papeleos, rollo patatero. Luego nos juntamos por grupos de tutores, cada uno con los de su facultad. Vamos, todos los frikirs de ciencias juntitos. Al menos había tías 🙂 Así que nos fuimos para el campus de Kumpula (colina en finés, creo), y ya nos separaron por carreras. En una de estas reunioncitas, preguntando donde vivían los demás, resulta que Martin, un barbas austriaco, era el compañero de piso que nos faltaba. Ya estábamos todos.
Por la tarde fuimos a la oficina de HOAS, la fundación que se encarga del alojamiento de los estudiantes, para firmar una movida y que nos dieran lo que hacía falta para conectarnos a Internet. Era curioso, porque ya se estaba empezando a formar el “microuniverso Erasmus”. Las mismas caras en los mismos sitios. Después de hacer una cola eterna, me fui a pillarme un móvil y una tarjeta de prepago, y a casita a descansar. Adri se quedó también a sobar en casa, porque en la suya no tenía ni bombillas…

Martes: Sigue el curso de orientación. El resto de la mañana papeleos: ir al registro a que nos fichen y a hacer la tarjeta de transporte. Empiezo a tener lagunas… Supongo que no sucedería nada relevante.

Miércoles: Último día del curso de orientación. Estuvo bien, vinieron un par de italianos que llevaban bastantes años en Finlandia, para contarnos cosas del “choque cultural” y las movidas de los finlandeses. Uno de ellos en particular era un showman nato, y al menos pasamos un ratito agradable. Aproveché para hacerme una cuenta de banco por la mañana, y por la tarde me pasé por el laboratorio donde iba a hacer mi proyecto. El profesor que iba a supervisarme llegaba el jueves de una conferencia, pero me pareció una buena idea localizar el sitio. Me recibió un alemán muy majete, Michael, que me dio un paseito por el laboratorio.

Jueves: Primer día de laboratorio. Por fin conocí al profesor con el que había quedado, un tipo encantador. Empezamos a concretar de que sería mi proyecto (en otro artículo ya lo explicaré un poco mejor), y me presentó a más gente: yo iba a trabajar con un chino y un polaco, aparte de él. Me dieron un rinconcito en un despacho, con otra estudiante de doctorado china y una tarjeta para hacer fotocopias 😀 Me siento mayor.
Por la tarde estuvimos haciendo la colada Johannes, Martin y yo, mientras nos tomábamos unas cervecitas (aquí es cuando empecé este artículo). A estas alturas ya nos llevábamos genial (es decir, ya nos insultábamos), así que básicamente estuvimos haciendo el idiota. Por cierto, lo de las lavadoras es de locura… Para ponerlas en marcha hay que llamar a un número de teléfono, y te lo cargan en tu móvil. Acojonante.
Por la noche había una fiesta para los Erasmus en el Studio 51, una discoteca de la cual ya habíamos oído que era muy cara. Por suerte, nosotros entraríamos por la jeta, y habría descuentos y demás. Nos fuimos para allá… Johannes se puso una corbata horrible que encontramos en casa, y Martin y yo nos pusimos unos sujetadores por encima de la camiseta. En mi defensa tengo que decir que el de Martin era mucho más feo… Rosa con cositas de colores. Aghs.
La fiesta, pues lo típico. Haciendo el mongo, saludando a la peña, y aguantando la bazofia de música. Huyes de España y te siguen poniendo reguetón y pachangueo y demás basura. Aparte de las estupideces que hicimos con los sujetadores y la corbata no recuerdo nada interesante. Lo cierto es que todos llevábamos una toña bastante curiosa. Me fui con Johannes a comer algo al McDonald’s, y el muy animal se metió dos menús entre pecho y espalda… La discusión etílica que mantuvimos acerca de El Castillo fue bastante lamentable, y cada vez que la recordamos desde entonces nos partimos de risa.
Aprendí una última lección esa noche: niños, no cojáis un taxi en Helsinki por la noche. La bajada de bandera ya son 7.00 euritos de nada.

Viernes: Obviamente, me levanté a las tantas. Ya sabía que en el laboratorio eran bastante flexibles (tampoco pretendo ser un crápula), y cuando dije que había estado en una fiesta para los Erasmus el profe dijo que le parecía muy bien que organizasen ese tipo de actividades para los estudiantes nuevos y tal. Así que guay. El resto del día lo aproveché en organizarme un poco, ir viendo las asignaturas que voy a cogerme, y planificando todo el tocho que me tengo que leer antes de empezar con el proyecto.
Por la tarde fui al centro a tomar unas birras con Adri y Johannes, y nada más.

Hoy: por la mañana hemos ido a pillar las entradas para un concierto de metal que hay. Realmente no es la música que más me gusta, pero no tiene mala pinta. Poco más, hemos comprado algunas cosillas que nos hacían falta, véase papel higiénico, y ahora mismo tengo varias cosillas en la secadora.

Si has sido lo suficientemente perseverante como para leer hasta aquí, gracias. La verdad es que hay que tenerlos como cocos, o estar muy aburrido, para aguantar mis tochos. A ver si a partir de ahora puedo actualizar más a menudo.

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3 comentarios »

  1. Adri said,

    Yo también estaba en la fiesta de la lavanderia! Sergio; mal amigo o con mala memoria!jjajaj

  2. Gonzalillo said,

    Que digo yo que no cojas el taxi que es muy caro, y el dinero hace falta para otras cosas mucho mas importantes como por ejemplo: CERVEZA!!! ;D

  3. Cristi said,

    De nada, la verdad es que he tenido que hacer varios parones para llegar al final, y sí debo tenerlos como cocos… jaja. Me alegro que estés bien.


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