Sábado, 2 septiembre 2006

Un buen comienzo

Posted in Batallitas a 0:18 por sergio

Se podría decir que esto no está empezando precisamente bien. A estas horas ya debería estar llegando a Helsinki. Si el avión que nos ha traído de Madrid no hubiera tenido un retraso de 3 horas, claro. Así que a joderse, y a esperar aquí en el aeropuerto. Por lo menos nos han dado un cheque de 100 coronas para comer algo…

Así pues, aprovecho este momento para, en un alarde de originalidad sin precedentes, inaugurar este nuevo blog en el que un becario Erasmus contará todas las gilipolleces que se le ocurran. Que como ya sabéis, en mi caso, son muchas y muy malas. Y siguiendo con este festival de creatividad, sigo con la tradición de bautizar al blog con el maravilloso nombre bíblico-refranístico de “Buscando el mechero de Cristo”.

Y el nombre es obvio. ¿A quién cojones se el ocurre irse a Finlandia a estudiar? Es una pregunta que intentaremos responder en los próximos meses.

Un resumen del viaje hasta ahora. En Barajas, después de una difícil despedida, he conocido a Adrián, a otro Erasmus, estudiante de Historia. He aprovechado la espera para comprarme una botellita de Marqués de Cáceres reserva de 2000 (recuerdos líquidos, ya sabéis), y hemos embarcado. Me ha tocado sentarme al lado de Sara, una siniestra estudiante de Políticas (que no es que dé miedo, es que es de esos que van de negro y tal), y unos extraños ruidos procedentes del exterior, unidos a la espera nos hacían sospechar cualquier cosa. Efectivamente, por lo visto un interruptor del sistema de alerones o algo similar se había jodido y estaban intentando arreglarlo. Así que nada, tres horitas calentando asiento hasta que hemos salido. Entre comernos los bocatas (¡gracias, papá!), descojonarnos de los azafatos o de cualquier chorrada que se nos ocurriera (ya se nos empezaba a ir la pelota) se ha pasado el viaje. Hacia un tiempo bastante malo, pero se agradecía un poco de lluvia y viento después de 6 horas metidos en el avión. Sara y otra gente que iba en el avión iban a coger otro que salía justo después de que aterrizáramos; como no teníamos nada que perder, Adri y yo fuimos corriendo a intentar embarcar en este, pero claro, nos han mandado a cambiar los billetes. En la cola hemos conocido a Ana Belén, que resulta que es compañera de clase de la novia de Adri. Al final nos han dado billetes para un vuelo que ha salido a las 22’40 (7 horas más tarde que el que hemos perdido), y el cheque de comida que he mencionado antes. Y menos mal que hemos conseguido contactar con la gente que nos recogía, porque si no ni siquiera teníamos casa…

Y aquí estamos ahora, en el avión. Adri y Ana escuchando folk finlandés (a Adri le encanta), y yo terminando de escribir esto, que como me indican por aquí cerca, está pareciéndose más a una tortura que a un blog. Pues a joderse.

En fin, procuraré tenerlo actualizado, aunque psch… Viendo el blog anterior, y que las últimas entradas eran sólo los resultados de intoxicaciones etílicas o de idas de olla pseudointelectualoides, y eso cuando escribía, pues no puedo prometer ni prometo nada, que ni soy alcalde vuestro ni hostias.

Aviso a gafapastas y demás listillos: Como es natural, ya se han encargado de darme la colleja de rigor por esta cagada. Absténganse pues de tocarme más las narices.

Ale, voy a dejar esto y a meterme un pelotazo de vodka, para empezar con buen pie.

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