Viernes, 29 septiembre 2006

Borrachos, cheeseburgers y bordes

Posted in Batallitas, Divagación etílica a 0:55 por sergio

Inauguro esta nueva sección que los lectores de mi antiguo blog añorarán, que he titulado “Divagaciones etílicas”, en la que incluiré todas las estupideces (tal calificativo puede ser a veces demasiado bondadoso) que se me ocurren a veces (afortunadamente, no muchas) cuando llego a casa después de haberme entregado a los placeres del vino y la chevecha. Para tranquilidad de mis sufridos progenitores, hoy no he bebido mucho, así que podéis descansar tranquilos, que hoy sólo es otra chorrada más.

Hoy tocaba volverse pronto a casa, porque estaba cansado, y mañana tengo la segunda parte de un curso de Turbomole. Nos volvíamos Johannes, Andrew y yo, por unos motivos u otros, sintiéndonos unos auténticos pringaos porque nos íbamos cuando la gente seguía llegando. El caso es que Johannes tenía gusa de McDonald’s (no sé dónde mete todo lo que come, el desgraciao), y a regañadientes nos hemos metido, porque perdíamos el bus. Dentro había un chaval con pinta de empollón que llevaba una melopea bastante curiosa, con la pajita metida en la boca en una mueca un tanto extraña, con sus ojos vidriosos mirando al infinito, y un extraño e irregular baile de San Vito para intentar mantener el equilibrio. Empieza el cachondeíto cuando Johannes le señala y dice algo supuestamente gracioso que no entiendo. En fin. Va a pedir una hamburguesa, y le atiende una chica bastante mona, muy alta y muy rubia. Finlandesa, vaya. El caso es que pide un cheeseburger, mientras nos seguíamos riendo de vaya usted a saber qué, y dice que no se sirven cheeseburgers de noche. Yo pongo cara rara, y en todo un alarde de ingenio, suelto algo así cómo: “Claro, tío, es que a estas horas el queso está durmiendo”;. Joer, a los tres nos pareció graciosísimo, pero la tía empezó a menear la cabeza sonriendo, en plan “Ya tuvieron que venir los tocahuevos de la noche”. ¡Pero si estuvimos simpatiquísimos! Le digo que no se mosquee con mi mejor sonrisa, la muchacha dice que no pasa nada. El cachondeo sigue, porque resulta que sí que venden dobles cheeseburgers, con lo cual mi hipótesis queda chafada por completo. Johannes me repite lo de antes, pero sigo sin entenderle… ¡La chica se piensa que hablamos de ella y dice que aún nos oye! Al final resultaba que el mongo del alemán me estaba diciendo que por qué no cogía al borracho y me lo llevaba a casa para hacerle guarreridas. Menudo cochino.

Ya en el bus, con la hamburguesa de Johannes bien digerida (qué cosas, Johannes es de cerca de Hamburgo, eso debe ser casi canibalismo), empezamos, yo qué sé por qué cojones, a hablar de que si los músicos, o los escritores o lo que sea son mejores porque se meten mierda. En un momento he preguntado “¿De verdad crees que son mejores porque se meten?”, y a nuestro lado se oye un “¡Por supuesto!”. Era un finlandés greñudo que volvía de jarana con su colega. Mi respuesta: “Tío, nunca confíes en alguien con el pelo largo”, una broma vieja y que en general la gente no suele pillar, pero que por algún extraño motivo no puedo evitar repetir. La reacción es la de siempre: se me queda mirando, y dice algo que equivaldría a “Le dijo la sartén al cazo”. Jajajojojajota, etc. Al final nos han resuelto la duda del Cheeseburger, algo tan simple como:

A) Los borrachos tienen hambre por la noche.

B) Los borrachos no suelen fijarse en el dinero que se gastan.

A u B=> Los borrachos te compran la hamburguesa más cara si es la única que hay.

Añadamos a este maravilloso ejercicio deductivo dos premisas más, “hay muchos borrachos en Finlandia” y “ganar pasta mola”, y ¡hop!, resuelto otro misterio de la Humanidad.

Sed buenos.

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Domingo, 24 septiembre 2006

Blitzbesuch in Tallinn

Posted in Batallitas a 23:05 por sergio

Es el momento de intentar, tanto como me permitan mis doloridos miembros, relatar la epopeya que supuso nuestra pequeña visita relámpago a la capital de Estonia, Tallin.

Supongo que lo único que sabréis de Tallin es que fue allí donde Rosa (qué arte y qué salero gasta mi niña, ele, y qué mal vocaliza), acompañada de otros ínclitos triunfitos, fue a perder, para variar, en este maravilloso escaparate de buen gusto y mejor música que es Eurovisión. Aparte de esto, lo único que sabía es que en Tallin la cerveza estaba más barata. Pues ale, vámonos a Tallin a pasar el día.

Para empezar en todo su esplendor mi relato, debo volver un poco atrás en el tiempo… El miércoles efectivamente tenía unas agujetas de campeonato; el jueves volví a ir al gimnasio, y luego además salimos por la noche. El viernes yo parecía un cadáver ambulante. Fue bastante problemático porque la clase de RQC la daba Patryk (primera vez que daba clase), que además me había dicho que la había preparado especialmente para que yo me enterase bien. No creo que cabecear durante la hora y media que duró fuera algo muy adecuado… El caso es que por la tarde volví a ir al gimnasio, y por la noche me fui a tomar unas cervezas. A eso de las 12’30, le escribo un mensaje a Martin para ver a qué hora había que salir de casa al día siguiente. A las 7’15 fue la respuesta. Casi me da algo.

Así que ayer empecé el día mal, con todo el cuerpo dolorido, con unas 5 horas de sueño (sin contar el que llevaba acumulado…) . Y la mañana siguió mal. Yendo al puerto nos perdimos un poco y nos dimos un paseo de 25 minutos bastante absurdo. Al fin llegamos al puerto. Al final íbamos cinco: Martin, Bernhard (otro químico austriaco majísimo), Simona (creo que se escribe así… Es otra austriaca, y por lo visto su nombre es común por allí…) e Ines (alemana, estudiante de medicina). Así que ya me podía ir preparando para una buena dosis de alemán.

El ferry es uno de estos enormes, con restaurantes, tiendas, e incluso una discoteca para desfasar desde la 10 de la mañana 😐 En el billete (34 euros ida y vuelta) incluía desayuno de buffet, así que aprovechamos para cargar las pilas, que nos hacía falta (teníamos unos caretos a esas horas de la mañana…). Luego nos fuimos a dar una vuelta por cubierta, y a dormir un poco debajo de unas escaleras.

Germanoparlantes a bordo

Finalmente llegamos a Tallin, y nos fuimos a dar una vuelta por el centro. El tiempo no podía ser mejor, hacía un solecito muy agradable (calor tampoco hacía), y no soplaba viento. Es una ciudad bastante agradable, merece la pena dar una vuelta por allí. Las calles no están demasiado bien cuidadas, aunque sí limpias. Hay edificios pintados de distintos colores, como en otras ciudades de Europa central y del Este. La ciudad es tranquila, no hay demasiados coches… A propósito de coches, cuando llegábamos a la Catedral de San Alejandro Nevski, del aparcamiento que había enfrente salieron un montón de Minis.

Lo primero destacable que vimos en Tallin fue la iglesia de San Olaf. No es un edificio bonito ni por fuera ni por dentro, pero cabe destacar su torre de 123 m, que en su día medía 159 m, que durante mucho tiempo supuso que fuera el edificio más alto del mundo. Las vistas desde arriba son dignas de ver, y merece la pena pegarse la matada a subir escaleras.

Vista de Tallin

El núcleo de la ciudad se encuentra en la cima de una colina, Toompea, donde se encuentran entre otros la catedral y el parlamento. No pudimos pararnos demasiado, porque (se me ha pasado decirlo antes) el ferry de vuelta salía a las 16’00, así que sólo teníamos 3 horas para ver la ciudad… Un bajón, sí. La catedral es una iglesia típicamente ortodoxa, recuerda mucho a Rusia. Es la primera vez que veo un templo de este tipo, y sorprende un poco la diferencia. En lugar de las catedrales góticas, con sus formas estilizadas y que parecen elevarse hasta el cielo, se trata de un edificio sólido y robusto, con grandes y rectísimas columnas, ventanales no muy grandes, y bastante parco en decoración y en detalles.

Catedral de San Alejandro Nevski

Por dentro es muy diferente a los templos católicos. No hay bancos, sino una zona más o menos amplia donde supongo que la gente hará sus rezos y sus movidas. La parte delantera (donde está normalmente el altar) tiene diversas… ¿cosas? en grabados de plata y oro. Lo más destacable era una especie de panel muy grande, con una puerta. A lo mejor salía humo de alrededor y se oía a Bertín Osborne decir “Esta noche, el señor pope se convierte en… ¡Nino Bravo!”, y sale un señor de esos que visten raro cantando “Libre”.

Tampoco vimos mucho más… Os pongo una foto de unas muñecas matryoshkas que vendían en una tienda de souvenirs, porque eran bastante curiosas.

Curiosas matrioskas...

A la vuelta Bernhard y yo perdimos de vista al resto, así que nos fuimos de vuelta al puerto y a comprar las cervezas. El principio del fin. Vendían las cervezas en cajas de 24 latas de tercio. Bernhard compró dos cajas. Yo seis, y un carrito. Es decir, 48 l de cerveza. Incluyendo el carrito, la cosa salió por unos 70 euros. Caro, pero en Finlandia habría costado al menos 150 euros. Así que merecía la pena.

Al salir de la tienda empezaron los problemas… Se cayeron las cajas nada más pasar el escalón. De camino al puerto (a unos 300 ó 400 m) se volvieron a caer. Al final atamos las cajas mejor, y a pesar de que pesaba un montón, pudimos llegar. En el barco nos encontramos al resto. Del viaje de vuelta, nada notable, excepto que la gente nos miraba raro (casi todo el mundo llevaba alcohol de vuelta, pero muy pocos eran tan animales como el menda).

A la salida, en Helsinki, veo que una varillas que servía para apoyar el carro se ha torcido. Paro, y me pego un hostiazo de órdago en el dedo gordo. Dolía bastante. Berhard intenta arreglarlo, y acabo rompiendo la goma y torciendo un par más de hierros. Imposible volver a recolocarlo, como mucho podía poner cuatro cajas, y el bueno de Martin me cogió dos. Pero los problemas seguían. Después de la “metamorfosis” experimentada por mi carro, surgió un nuevo problema: las ruedas estaban bloqueadas por las cajas, y no giraban. Tirar de ellas era un auténtico suplicio, porque ya no era un carro, sino un trineo. Y aún había que coger dos autobuses. Al final me acabé quitando el cinturón para usarlo de correa y tirar con más facilidad. Martin se iba descojonando de mí (no me extraña), al igual que medio Helsinki.

El caso es que con el cuerpo completamente destrozado cosiguemos llegar a casa y descargar nuestro trofeo:

64 l de cerveza

En agradecimiento a Martin, que me ayudó bastante, a pesar de ser un cabronazo y reírse a mi costa, preparé un par de contramuslos de pollo asado con cebolla y patatas, que estaban de lujo. Me fui a la cama completamente hecho polvo (ah, al final comprobé que efectivamente me había partido la uña del dedo gordo del pie), y he dormido 12 horas del tirón. Y para que os hagáis a la idea de la perrería que tengo encima, el artículo lo he empezado a escribir a eso de las 15’00.

Hasta la próxima 🙂

Martes, 19 septiembre 2006

Primera sauna en Finlandia

Posted in Batallitas, Finlandia y los finlandeses a 23:50 por sergio

Después de hacer la compra se me ha ocurrido que era un buen momento para pasarme por el centro de deportes de la facultad y hacerme el carnet. Aunque no volviera a pisarlo, por el irrisorio precio de 58 euros todo el año (todo incluido, excepto cursos y demás) creo que merece la pena. El carnet me lo han hecho en el momento. Que no es un carnet, sino un par de pegatinitas que pones en alguna otra tarjeta, normalmente la de estudiante. Mejor, menos carnets que meter en la cartera (que son infinidad, entre tarjeta de transporte, la de sanidad europea, la de estudiante, la de la red ESN -una movida de los Erasmus-, la de las fotocopias y vaya usted a saber qué más).

Para empezar con buen pie, me he metido al gimnasio, que me conozco. O empiezo fuerte, o la cagamos. Es la primera vez que voy a un gimnasio. Con los precios que hay en España… Y en general, los gimnasios me parecen un coñazo. Prefiero irme a dar una vuelta con la bici mejor que oler sobacos (los que no sean el mío, claro). Pero es lo que hay. De todas formas, no he explorado en profundidad, pero creo que hay un montón de actividades para hacer, incluido un rocódromo. En fin, hoy me he metido en total 40 minutos de bici (no muy fuerte, que es el primer día), he probado algunas de las máquinas, y he hecho unas abdominales. En fin, que me voy a poner hecho un figura 😛 Ya veremos mañana, porque los hombros ya me los ha dejado hechos polvo la mierda de la mariposa. Y las abdominales… Hacía AÑOS que no hacía una sola. Ah, dato interesante: en el gimnasio ponen metal y rock (Welcome to the Jungle, y otra de Stratovarius de la que no me acuerdo el nombre, entre otras).

En fin, que luego lo que tocaba, duchita… Y no me iba a ir de allí sin una sauna, por supuesto, una de las más importantes tradiciones finlandesas. En el artículo al que os lleva el vínculo anterior, encontraréis un montón de datos curiosos, pero para que os hagáis a la idea de la importancia de la sauna, creo que hay más de una sauna por cada dos personas en Finlandia. Nosotros tenemos sauna en el patio, pero en principio sólo se puede usar un día a la semana, y para eso me voy al gimnasio.

El caso es que en el vestuario me he puesto a hablar con un tipo muy majete, un americano que hablaba un español más que decente. Me ha indicado como iba la movida… Te despelotas, te das una ducha, ya la sauna. Cuando te sientes incómodo, sales, te das una ducha fría, y si sigues con ganas, te metes otra vez. Así que hala, gayumbos fuera, duchita y a la sauna. Ya había estado alguna vez, pero no en un sitio lleno de maromos musculosos en pelotas… Al principio estaba un poco incómodo, pero los 80-100 ºC de temperatura te hacen olvidarte rápido. En fin, hemos estado charlando de esto y de aquello, mientras notaba como sudaban partes de mi cuerpo que hasta el momento no conocía. Duchita fría, y como estoy hecho un valiente, me he metido otra vez.

En fin, la experiencia ha estado bastante bien. Ojalá algún finés (mejor finesa :P) me invite a su sauna a su casa del campo, a la orilla de un lago… Allí en vez de ducha fría, se tiran a nadar al agua, que andará cerca de los 4 ºC (que sepáis que los más bravos hacen un agujero en el hielo y se tiran), y luego a comer salchichas y cerveza.

En otro orden de cosas, en el laboratorio parece que un poco mejor. Al menos ya me voy centrando, y voy teniendo algunos objetivos más claros. Estos días he estado invirtiendo un montón de tiempo, como ya dije, en estudiar. [Si te importa una mierda la Química Cuántica, i.e., eres una persona sensata, el resto de este párrafo es irrelevante]. Estoy estudiando desde el principio un libro que me está gustando mucho, Modern Quantum Chemistry: Introduction to Advanced Electronic Structure Theory. Empieza con una revisión matemática muy completa, y desde el principio, con álgebra lineal. Poco a poco empieza a introducir la notación de Pauli, y problemas como diagonalización de matrices hermíticas o el principio variacional, todo de forma muy natural y poquito a poco, con un montón de ejercicios, sobre todo demostraciones, para ir digiriéndolo con calma. En cuanto al trabajo en el laboratorio, ya va quedando clara la cosa. De momento voy a hacer cálculos termoquímicos (entalpía de formación, básicamente) de compuestos formados exclusívamente por C y N. La mayor parte de las estructuras son completamente absurdas… El resto de la carrera no va a servir para mucho en este proyecto 😛

Nota informativa: Que sepáis que procuro contestar a todos los comentarios que me dejáis. A mis niños los trato con mucho mimo.

Lunes, 18 septiembre 2006

Resacosos en el bosque

Posted in Batallitas a 20:16 por sergio

El jueves pasado, si no recuerdo mal, Adri propuso que fuéramos el domingo a pasar el día a Nuuksio, un parque natural que hay al noroeste de Helsinki. Que yo supiera, íbamos a ir cuatro. Así que por la mañana, con un cuarto de hora de retraso, fui a la estación central, donde cogeríamos un tren hacia Espoo, y de allí un autobús a Nuuksio.

Allí estaban de momento José el gaditano con su Gibson de cartón, y Marta y Menchu, dos charras que conocimos en el avión. Al rato, aparecieron, cual las hordas del mal, un montón de gente, la mayor parte con cara de resaca y vestidos de forma muy poco adecuada para ir al campo. En fin, qué sorpresa. Después de mil dudas sobre qué tren coger (se suponía que Adri era el único que lo sabía, y llegó el último), nos subimos al que parecía ser, provistos de nuestras tortillas, nuestro embutido, y demás domingueradas.

En Espoo cogimos un bus (el 85, por si a alguien le es útil), que nos dejó en medio de la carretera. Sigo sin saber cómo coño hace Adri para enterarse de dónde hay que bajarse. Y ale, caminito p’alante. Adri y yo no es que fuéramos muy rápido, pero estos iban con un trote cochinero agotador, y no tardamos mucho en perderlos de vista. Cuando llegamos al aparcamiento, esperamos, y esperamos… En fin, después de un par de llamadas, nos dijeron se habían perdido (el camino era seguir la vía principal, por donde iba todo el mundo). Cuando llegaron había de todo: gente con un cabreo bastante curioso, gente que no paraba de repetir quierocoméquierocomé, y gente que con el cuerpo de jota que traía ni se enteraba de qué iba.

Nuuksio 3

Finalmente, nos pusimos a andar, y comimos al lado de un lago, hablando de chorradas y pasando un buen rato, y disfrutando del chorizo que habían traído Marta y Menchu, que estaba cojonudo. Luego hicimos una ruta de 4 km, y a casita (después de esperar unos 45 minutos al bus tirados en la cuneta).

Merece la pena acercarse a Nuuksio, sin duda. El paisaje es muy bello, y desde algunos lugares hay vistas muy buenas de los valles y los lagos que lo conforman. El verde domina por completo el paisaje por el momento. Los numerosos peñascos que afloran entre los árboles se encuentran cubiertos de musgo y líquenes; incluso el agua se encuentra cubierta por nenúfares. Las rutas son fáciles, y los caminos se encuentran bien conservados y señalizados. Hay tres rutas de este tipo, de 2, 4 y 7 km, aunque alguien con ganas de aventura (y experiencia, mapa y brújula, espero) siempre puede hacer una ruta a través del bosque. Además la gente es muy respetuosa, y todo se encuentra muy limpio, incluso los lugares para hacer barbacoas. A lo mejor un día nos animamos y hacemos una nosotros.

Os dejo una fotitos del sitio.

Nuuksio 1Nuuksio 2
Nuuksio 4

Domingo, 17 septiembre 2006

De subidas y bajadas, y conciertos y desconciertos

Posted in Batallitas, Finlandia y los finlandeses, Yo a 2:45 por sergio

Me está costando empezar a escribir esto… Para no darle más vueltas, seguiré por donde lo dejé, el miércoles, la fiesta de Ying-Chan.

Después de escribir el artículo me fui a la facultad, a mi primer curso: Química Cuántica Relativista. Así, a pelo. Yo era el más joven, y con diferencia, el menos preparado. Al menos, casi todos los que estábamos éramos del laboratorio, todo muy familiar. El primer día ya empezamoscon bastante caña para lo que estoy acostumbrado, y después de todo el verano sin hacer ni el huevo, me sentó como un jarro de agua fría. En fin, conceptos bastante abstractos y difíciles de asimilar, así que más trabajo para casa.

Por la tarde fue la fiesta: Cong, Patryk y yo nos fuimos con Ying-Chan en cuanto terminó el curso para preparar cosas. Ying-Chan estaba bastante histérica, y nos tuvo corriendo arriba y abajo. A mí me tuvo corriendo detrás de ella con las cestas por el supermercado… La banda sonora de El show de Benny Hill habría estado apropiada en ese momento. En casa preparé mayonesa, pero quedó bastante fuerte de sabor, y el color un poco raro porque era vinagre balsámico de este oscuro… Adivino que no le gustó demasiado, porque no vi la mayonesa el resto de la cena.

Vinieron todos los miembros del laboratorio, o al menos un montón de ellos. Conocí un poco mejor a más gente, y en principio la gente parece encantadora. Me lo pasé genial jugando con la hija de una pareja de franceses, que tiene tres añitos y es un cielo. Hasta me pidió que le hiciera una coleta. Qué cosa más linda.

Al final sólo quedamos los más jóvenes, para variar. En ese momento yo no me encontraba muy bien… Supongo que sería una mezcla entre el cuerpo de jota que me dejó el día anterior, todo lo que había comido en la cena (en mi descargo debo decir que aún no había probado bocado ese día), y el snus que me dio un colega. Aunque las transformaciones de Lorentz supongo que también tendrían algo que ver.

El jueves, nada notable… Excepto que por la mañana empecé a encontrarme francamente MAL. Anímicamente, no sé si decir por suerte. No es que ahora hayan cambiado las cosas. Básicamente, se supone que para el proyecto tengo que tener una serie de conocimientos de los cuales carezco. No hay ningún curso en inglés que me valga, así que me lo tengo que preparar yo todo por mi cuenta. Hasta ahora, he tenido siempre objetivos claros. Ahora tengo objetivos muy generales, o abstractos: “Aprender Linux”, “Aprender a hacer cálculos de moléculas”, “Hacer un proyecto”, etc. Y no veía que nada mejorase, nada. Lo único útil que me veía haciendo en el laboratorio era descargar música, no jodas. Y encima, verse rodeado de auténticas máquinas te hace sentir más pringado, si cabe.

Por la tarde me fui a tomar unas cervezas con Adri, y luego fuimos a la fiesta de los novatos de Química. Fuimos Martin, Bernhard (otro austriaco), Joonas, y dos amigos suyos, Elinna (creo que se escribe así) y Lauri, el prototipo de colgado. Pasamos un buen rato ante su despliegue de español, con frases tan memorables como “Putita patata” o “Bonitas tangas”. Todo un espectáculo. La fiesta, en principio normalita. Hubo un momento más que memorable… A los novatos los iban sacando por equipos a hacer gilipolleces diversas. A unos cuantos, les dijeron que tenían que hacer una cadena con su ropa. Y no creáis que tardaron en quedarse en paños menores, no se lo pensaron dos veces. Y atención: uno de ellos se quedó en bolas. Tan feliz. El tío incluso posaba para las fotos y todo. Se les va, a estos finlandeses.

El viernes por la mañana continuó el curso de QCR, y en principio la cosa iba bien… Hasta que dejó de ir. Me perdí por completo, y empecé a darle vueltas a la cabeza, igual que el jueves, pero peor. Me sentía completamente imbécil, fuera de mi sitio, sin saber qué coño pintaba allí, mirando a una pizarra que se iba llenando de símbolos que no comprendía. Las cosas que ya había entendido las dejaba de entender. Teniendo en cuenta que además tenía bastante sueño, la situación se hizo bastante insoportable, y me estaba sintiendo muy angustiado. La cosa no terminó ahí, porque justo después de la clase, nos fuimos a un seminario sobre nanotubos, que estaba muy interesante, pero yo me moría de sueño, así que entre no dormirme e intentar enterarme de algo, pasé una horita cojonuda. De vuelta al laboratorio, al menos pude descargar mi histeria, y mis compañeros me apoyaron un montón, y me ofrecieron toda la ayuda que necesitase. Me tranquilizaron bastante, y necesitaba algo de eso.

Por la noche fui con Adri, Sara y Jessica (dos estudiantes vascas de Historia) a ver un concierto de Värtinnä, un grupo de folk finés. Yo había oído muy poquito, pero Adri (para variar :P) se los conoce muy bien, y le encantan. Yo me lo pasé genial. La música es muy buena, es algo distinto y nuevo de oir. Las voces son espectaculares, y a nivel instrumental son geniales. Os los recomiendo 🙂 La sala además estaba muy bien, el precio era más que decente, y de nuevo (esto ya es mosqueante) había poca gente. Para los estándares que yo conozco, quiero decir. Por supuesto, teníamos a los borrachos de primera fila, que entre otras cosas, se dedicaron a intentar bailar con todas las mozas a su alcance, romper un vaso en el escenario y caerse al suelo repetidas veces. Si en algún momento pensábais que en este sitio no los habría, os equivocábais.

Hoy he dormido hasta tarde, he lavado la ropa, he perdido mucho el tiempo y  al final me he puesto a estudiar, desde cero, Química Cuántica. Y desde cero es desde cero, me refiero al álgebra de matrices. La verdad es que aunque no es totalmente necesario, es un buen ejercicio de calentamiento mental, para que las neuronas empiecen a conectar adecuadamente. Por otro lado, este tipo de cosas no las he visto como debería en la universidad (tan triste como no haber visto la notación de Dirac…), así que creo que será una buena idea. También he preparado otra tortilla de patatas (qué pesao soy), porque me sobraron del otro día, y mañana nos vamos de excursión a un parque natural. Ale, me voy a la cama.

Miércoles, 13 septiembre 2006

A la tercera, va la tortilla

Posted in Batallitas a 13:15 por sergio

Hoy me he levantado un poco hecho polvo después de la cena de ayer. Martin preparó una pedazo de cena acojonante (de primer plato, una sopa de almendras ¡andaluza!, de segundo unos rollos tipo crêpe para rellenar con carne picada, verduras, queso y demás), y vinieron dos amigos suyos: Joonas, un finés mazadísimo que estuvo de Erasmus en Austria el año pasado, y Rupert, un austriaco que ha estado por aquí de vacaciones un par de semanas. El caso es que estuvieron en Estonia, y como hace todo el mundo, se trajeron cervezas a tutiplén. El caso es que ayer trajeron 24 latas de cerveza que estaban bastante buenas… Dios, no dejamos ni una :-S Teniendo en cuenta que Joonas conducía y se bebió dos, echad cuentas. ¿Aprenderé algún día a controlarme? 😦

La cena de Martin

En fin, que a pesar de beber demasiado, nos lo pasamos muy bien, y los tíos estos son muy majetes. Joonas ha propuesto que hagamos un pequeño grupo para aprender idiomas; el enseña finés y yo enseño castellano. A ver si sale adelante, que puede ser una experiencia muy chula.

Pero vamos a lo que vamos: hoy tocaba atacar de nuevo el problema de las tortillas. Así que manos a la obra. He frito las patatas y la cebolla (esta vez han quedado en su punto), he batido los huevos, y lo he mezclado. Vamos a por la primera tortilla: pongo un poco de aceite en la sarte, y echo parte de la mezcla… Todo perfecto. Venga, vamos a darle la vuelta. Cojo un plato, lo pongo encima de la sartén, me voy encima de la pila y… ¡NOOOOOOOOOO! ¡SE HA QUEDADO PEGADA! ¡SE HA DESTROZADO! Arghs, intento reconstruir un poco la tortilla, la pongo en la sartén, y en fin, esto es lo que ha quedado:

Tortilla fea

En fin, busco otra sartén, esta vez antiadherente, y me pongo a ello. Esta vez todo tiene mejor pinta, al ser más pequeña va a quedar una tortilla bien gorda, como a mí me gustan, ñamñam… Venga, esta vez hay que controlar que no se pegue… OK, todo controlado. Venga, ya está bien cuajadita, vamos a darle la vuelta… ¡Hop! ¡Perfecto! Así que esta es mi tercera tortilla:

Tortilla guapa

Veremos qué tal sabe, pero desde luego, no me diréis que no tiene una pinta cojonuda. La otra… En fin, intentaré colarla como tortilla deconstruida, pero se van a descojonar de todas todas.

Lunes, 11 septiembre 2006

Tiene huevos la cosa…

Posted in Batallitas, Excreción mental a 23:56 por sergio

Se me olvidó contar que el jueves pasado (el primer día de laboratorio), Ying-Chan, mi compañera de despacho, una estudiante de doctorado china, me invitó a su casa a una fiesta, porque se acababa de mudar de casa. Me pareció un detallazo, porque aunque había invitado a toda la gente del laboratorio, era mi primer día, y me hizo sentir muy bien… Hoy ya he terminado de sentirme integrado cuando me he comprado una taza para el café y la he puesto con las demás en la sala común.

Bien, el caso es que hoy la chica andaba un pelín estresada. Hoy terminaba de preparar un artículo, y además todo el lío de preparar las cosas. Este miércoles, además, empezamos el curso de Química Cuántica Relativista (el que me diga una asignatura con tantas palabras frikis concentradas, se lleva un premio :P), que es de 2 a 4, y claro, como que hay prisa. Yo, que soy todo un caballero, me he ofrecido a ayudar. La sorpresa ha sido cuando me ha preguntado si podía preparar unas tortillas de patata. ¿Qué iba a decir? Pues que sí. Y no he hecho una tortilla de patatas en mi vida. Je, he estado a punto de corregir lo de “he hecho” por “había hecho”, pero mejor seguid leyendo…

Así que, ¿qué he hecho cuando he venido a casa? Intentar hacer una tortilla de patatas, por supuesto. Y de todo menos tortilla de patatas. Lo primero, he puesto demasiadas patatas para los dos míseros huevos que me quedaban. He puesto poco aceite, creo. Por supuesto, para esta tortilla de prueba he usado el aceite de girasol, como para hacer el bobo con el de oliva. Y por último, me he pasado con la sal. Así que teníamos un fabuloso revuelto de patatas fritas, aunque algunas patatas que se han quedado sueltas porque no había huevo suficiente. Y sabía a quemado y salado.

Hasta Martin se estaba riendo de mí… Malditos austriacos. Al menos el pescado hediondo que he preparado con tomatico frito estaba bueno.

En fin ya os contaré después de la fiesta a ver qué tal. Ah, una anecdotilla curiosa que me pasó ayer. Volvía de casa de Adri de ver Clerks II (prometo una reseñaen los próximos días), y andaba yo bastante perdidito. El caso es que me subo a un tranvía, y los cuatro que iban al lado, dos parejitas, no sé, como que activaron mi sentido arácnido. El caso es que me daba la sensación de que me miraban y se partían… ALGO, no sé el qué, me decía que eran españoles. Y efectivamente, lo eran. Turistas treintaañeros catalanes, para ser más exactos. El caso es que ellos también pensaron que era español, por eso se reían. Vaya, que por finés sé que no cuelo, pero tampoco llevo un pin con la banderita de España (o de Fernando Alonso, que mola mazo, tron). Si ya sabía yo que el sentimiento español se lleva en la sangre. Cualquier día me pinto de rojigualdo y me pongo a decirles a los fineses la puta mierda de país que tienen, y a gritar que España es la mejor.

Domingo, 10 septiembre 2006

Lejos de casa…

Posted in Excreción mental, Yo a 14:09 por sergio

Según el Google Earth, estoy a 2957,83 km de mi casa. Se hace tan raro… Qué bien hice en traerme fotos.

Toma de contacto con los greñudos finlandeses

Posted in Batallitas, Finlandia y los finlandeses a 4:49 por sergio

Con este artículo me embarco en una nueva misión: estudiar en su hábitat natural a nuestros amigos los finlandeses. Bueno, vale, también he ido al concierto este porque me mola hacer el borrico, ya sé que no engaño a nadie, pero también se saca información interesante.

Lo primero decir que el concierto era acojonantemente barato. Tocaban 5 grupos, y el cabeza de cartel era Moonsorrow, un grupo bastante famoso. Un concierto similar costaría sus 30 euritos en España con facilidad… Aquí costaba 10, pero es que la entrada de dos días eran sólo 15. Hemos mirado otros tickets, y excepto conciertos muy tochos los precios en general son cojonudos.

El concierto empezaba a las 20.30, pero nosotros hemos ido más tarde. El local estaba muy bien: parecía un antiguo teatro de dos plantas. En la entrada había ropero por 1,50 (supongo que sin ropero ir a un concierto en Helsinki en invierno debe ser una locura).Las bebidas alcohólicas sólo se vendían en el piso superior, y te pedían el carnet para poder pasar. Las bebidas tenían un precio bastante decente, 3,50 la cerveza grandota en la hora feliz. Arriba había palcos y mesas, y se estaba bastante tranquilo.

La sala no era excesivamente grande. No voy a intentar calcular el aforo que no son horas. El volumen de la música no era excesivo. Quiero decir, estaba alto, pero eras capaz de entenderte con la peña sin mucho esfuerzo. Tampoco había mucha gente, así que se estaba a gusto. Es curioso que no se llenara… Un concierto de este tipo agotaría sus entradas en Madrid. Más sorprendente es esto teniendo en cuenta el número de jevorros que hay en estas tierras.

Otra cosa curiosa es que los finlandeses se mueven bastante poquito. Botar habré visto a dos o tres, y en momentos puntuales. Mover las greñas y los cuernecitos, pues sí, como todos. En la parte de delante del escenario ha habido algún amago de empezar a empujarse, y casi a darse de toñas, pero al final se ha quedado en eso.

La música… Bueno, realmente no era mi estilo, pero me lo he pasado bien. Los dos primeros grupos, myGRAIN y Profane Omen son los que más me han gustado, especialmente los primeros. Eran más del rollo death metal melódico, y estaban divertidos. De todas formas, más de lo mismo. Ahora mismo no estoy interesado en seguir buscando este tipo de música, así que para escucharlos en los garitos y ya vale.

Los Total Devastation no me han gustado. Llevaban un rollo muy gangsta con sus gorras y sus pantalones cagaos, y la música era más tirando a brutal metal y demás mierdas. Bastante coñazo, para mi gusto, mucho hacer el burro y poco más. Llevaban dos cantantes, pero daban muy poco juego. Eran dos fulanos bastante tochos con dos barbas más que considerables, que se movían menos que un Don Pimpón en una cama de velcro, con sus poses goriloides que más que amenazantes eran un poco tristes.

Los últimos, los Moonsorrow, que a Adri le flipan, pues bueno, pues no estaban mal. Para oirlos yo solito a mí no me gustan. Era más bien metal vikingo, que se supone que es black metal, pero con movidas folk metidas, a mi gusto, con calzador. Eran muy graciosos ellos, pintados de sangre y tal. El cantante tenía pinta de nenaza cuando iba sin pintar (el tío pululaba por la sala antes de su actuación y ningún fan se le acercaba… Para que sigáis tomando nota de cómo son), y el guitarra era un gordo enorme con los brazos tatuados y un aro en la nariz. La música también se me hacía un poco pesada, pero ha estado bien.

Ale, me voy a sobar. Por fin he puesto sábanas del tamaño adecuado, y una almohada decente. A ver cómo me levanto con el cuello mañana…

Sábado, 9 septiembre 2006

Recapitulando (parte 2)

Posted in Batallitas a 19:14 por sergio

Viendo que me estoy enrollando un huevo, voy a aprovechar para acelerar un poquito, mientras dejo a mis compañeros de piso lavando la ropa y me tomo una cervecita.

Creo que me quedé contando lo que hice el sábado… Pues vamos al domingo. Me quedé sobando hasta tarde, cuando el teléfono me despertó. Adri de nuevo 🙂 Iba con Pepe a un mercadillo, y pensó que me interesaría. Aparte de que no tenía nada mejor que hacer, era un buena idea ir a ver si encontraba algo decente, y cuanto antes empezase a hacerme con el centro de la ciudad, mejor.

[Pausa para irme de jarana… Sigo mañana]

Estamos a sábado, lo que significa que ayer no escribí nada… En fin, sigamos.

El sábado, en resumen, fuimos a un mercadillo donde me compré una cafetera y un espejo por 10 euros 😀 Grandes inversiones, ambas. Luego nos fuimos a comer a un indio, y la tarde la pasamos haciendo el jipi en casa de Moti y compañía. Estuvimos subiéndonos por los tejados del edificio donde vivían. Las vistas de Helsinki eran cojonudas. Luego estuvimos haciendo malabares en un parque y tal. Adri se viene a sobar a casa, porque aún no tiene llaves.
Dato importante: cuando vuelvo a casa, después de un rato pensando que estaba vacía, aparece una cabeza rubia por una puerta: Johannes, el informático alemán, hacía aparición en nuestra historia. Atentos a él 😉

Lunes: empieza el curso de orientación. Empiezan a contarnos movidas de papeleos, rollo patatero. Luego nos juntamos por grupos de tutores, cada uno con los de su facultad. Vamos, todos los frikirs de ciencias juntitos. Al menos había tías 🙂 Así que nos fuimos para el campus de Kumpula (colina en finés, creo), y ya nos separaron por carreras. En una de estas reunioncitas, preguntando donde vivían los demás, resulta que Martin, un barbas austriaco, era el compañero de piso que nos faltaba. Ya estábamos todos.
Por la tarde fuimos a la oficina de HOAS, la fundación que se encarga del alojamiento de los estudiantes, para firmar una movida y que nos dieran lo que hacía falta para conectarnos a Internet. Era curioso, porque ya se estaba empezando a formar el “microuniverso Erasmus”. Las mismas caras en los mismos sitios. Después de hacer una cola eterna, me fui a pillarme un móvil y una tarjeta de prepago, y a casita a descansar. Adri se quedó también a sobar en casa, porque en la suya no tenía ni bombillas…

Martes: Sigue el curso de orientación. El resto de la mañana papeleos: ir al registro a que nos fichen y a hacer la tarjeta de transporte. Empiezo a tener lagunas… Supongo que no sucedería nada relevante.

Miércoles: Último día del curso de orientación. Estuvo bien, vinieron un par de italianos que llevaban bastantes años en Finlandia, para contarnos cosas del “choque cultural” y las movidas de los finlandeses. Uno de ellos en particular era un showman nato, y al menos pasamos un ratito agradable. Aproveché para hacerme una cuenta de banco por la mañana, y por la tarde me pasé por el laboratorio donde iba a hacer mi proyecto. El profesor que iba a supervisarme llegaba el jueves de una conferencia, pero me pareció una buena idea localizar el sitio. Me recibió un alemán muy majete, Michael, que me dio un paseito por el laboratorio.

Jueves: Primer día de laboratorio. Por fin conocí al profesor con el que había quedado, un tipo encantador. Empezamos a concretar de que sería mi proyecto (en otro artículo ya lo explicaré un poco mejor), y me presentó a más gente: yo iba a trabajar con un chino y un polaco, aparte de él. Me dieron un rinconcito en un despacho, con otra estudiante de doctorado china y una tarjeta para hacer fotocopias 😀 Me siento mayor.
Por la tarde estuvimos haciendo la colada Johannes, Martin y yo, mientras nos tomábamos unas cervecitas (aquí es cuando empecé este artículo). A estas alturas ya nos llevábamos genial (es decir, ya nos insultábamos), así que básicamente estuvimos haciendo el idiota. Por cierto, lo de las lavadoras es de locura… Para ponerlas en marcha hay que llamar a un número de teléfono, y te lo cargan en tu móvil. Acojonante.
Por la noche había una fiesta para los Erasmus en el Studio 51, una discoteca de la cual ya habíamos oído que era muy cara. Por suerte, nosotros entraríamos por la jeta, y habría descuentos y demás. Nos fuimos para allá… Johannes se puso una corbata horrible que encontramos en casa, y Martin y yo nos pusimos unos sujetadores por encima de la camiseta. En mi defensa tengo que decir que el de Martin era mucho más feo… Rosa con cositas de colores. Aghs.
La fiesta, pues lo típico. Haciendo el mongo, saludando a la peña, y aguantando la bazofia de música. Huyes de España y te siguen poniendo reguetón y pachangueo y demás basura. Aparte de las estupideces que hicimos con los sujetadores y la corbata no recuerdo nada interesante. Lo cierto es que todos llevábamos una toña bastante curiosa. Me fui con Johannes a comer algo al McDonald’s, y el muy animal se metió dos menús entre pecho y espalda… La discusión etílica que mantuvimos acerca de El Castillo fue bastante lamentable, y cada vez que la recordamos desde entonces nos partimos de risa.
Aprendí una última lección esa noche: niños, no cojáis un taxi en Helsinki por la noche. La bajada de bandera ya son 7.00 euritos de nada.

Viernes: Obviamente, me levanté a las tantas. Ya sabía que en el laboratorio eran bastante flexibles (tampoco pretendo ser un crápula), y cuando dije que había estado en una fiesta para los Erasmus el profe dijo que le parecía muy bien que organizasen ese tipo de actividades para los estudiantes nuevos y tal. Así que guay. El resto del día lo aproveché en organizarme un poco, ir viendo las asignaturas que voy a cogerme, y planificando todo el tocho que me tengo que leer antes de empezar con el proyecto.
Por la tarde fui al centro a tomar unas birras con Adri y Johannes, y nada más.

Hoy: por la mañana hemos ido a pillar las entradas para un concierto de metal que hay. Realmente no es la música que más me gusta, pero no tiene mala pinta. Poco más, hemos comprado algunas cosillas que nos hacían falta, véase papel higiénico, y ahora mismo tengo varias cosillas en la secadora.

Si has sido lo suficientemente perseverante como para leer hasta aquí, gracias. La verdad es que hay que tenerlos como cocos, o estar muy aburrido, para aguantar mis tochos. A ver si a partir de ahora puedo actualizar más a menudo.

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